Dos sistemas, un disco y cero limpieza en común
Windows no sabe leer ext4, así que desde Windows la partición de Linux es un bloque anónimo de espacio ocupado: ni siquiera puedes ver qué la está inflando. Linux ve el lado NTFS sin problemas, pero con el inicio rápido activado Windows deja el sistema de archivos a medio hibernar, y Linux solo lo monta en modo lectura. El resultado: dos sistemas que acumulan cada uno su caché, sus registros y sus restos de actualizaciones, sin que ninguno pueda limpiar al otro.
El desequilibrio importa cuando toca eliminar uno de los dos. Una instalación de Linux suele reclamar entre 30 y 60 GB para la raíz, más la partición o el archivo de swap, más todo lo acumulado en la carpeta personal durante años. Windows, vista desde fuera, carga con su propio lastre: el archivo de paginación, hiberfil.sys y los restos de actualizaciones no los ve un gestor de archivos que solo cuenta documentos.
Eliminar el segundo sistema, en el orden correcto
Rescata primero todo lo que quieras conservar del lado que va a desaparecer y luego recorre la lista de arriba abajo. El orden es todo el truco: primero particiones, después entradas de arranque, al final la reparación del cargador; si lo inviertes, la máquina deja de arrancar.
- Abre Administración de discos (diskmgmt.msc), localiza las particiones de Linux —raíz, swap y cualquier partición de datos— y elimina cada una
- Extiende C: hacia el espacio liberado o formatea ahí una partición nueva de datos
- Quita la entrada de arranque muerta: bcdedit /enum firmware la lista, bcdedit /delete {guid} borra el elemento de Linux
- Si Windows no arranca después, ejecuta el reparador de inicio desde un USB de instalación: reconstruye los archivos de arranque
- Arranca un Live USB de Linux si necesitas rescatar archivos primero: ext4 no se lee desde Windows sin controladores de terceros
- Desactiva el inicio rápido (también vale powercfg /h off) para que el sistema restante no deje el disco a medio hibernar
Lo que no debes tocar mientras estás ahí
La partición del sistema EFI —ese trozo FAT32 de 100 a 500 MB— no es basura: guarda los archivos de arranque de todo el disco, incluido el Windows que conservas. Vaciarla para ganar unos megas es la forma más rápida de convertir un PC funcional en un ladrillo. Lo mismo aplica a la partición de recuperación y a los pequeños segmentos MSR: cuestan casi nada y borrarlos te cuesta una visita al servicio técnico.
Cuando la geometría del disco queda resuelta, al Windows superviviente aún le queda suciedad propia: restos de actualizaciones, carpetas temporales, el viejo archivo de hibernación. Primero recupera el espacio; después limpia lo que se queda. Ese segundo paso es el que casi todo el mundo se salta, y así un disco que creció 60 GB sigue pareciendo lleno un mes después.
Preguntas y respuestas
¿Cómo elimino Linux de un equipo con doble arranque?
Borra las particiones de Linux y de swap en Administración de discos, extiende C: o crea una partición de datos y elimina la entrada muerta del cargador con bcdedit /delete. Rescata los archivos antes: Windows no lee ext4.
¿Puede Windows ver mi partición ext4?
No, Windows no incluye soporte para ext4, así que la partición aparece como tipo desconocido y sin letra de unidad. Usa un Live USB de Linux o un controlador de terceros.
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